30 dic. 2013

BoTas para 2014



Un viernes cualquiera de este año aterrador volvemos a desayunar con una sombra. Cuando las reuniones del consejo de ministros hacen temblar los cimientos de una sociedad y su fe en la democracia, es que algo importante no funciona.

Tengo muy claro que esta no es la sociedad que me gusta, que esta no es la democracia que quiero para mis nietos, que esta sociedad puede cambiar a mucho mejor. Pero tengo muy claro que aunque no sea perfecta es una democracia. No puedo quedarme, no podemos quedarnos impasibles ante quienes se llenan la boca con la palabra democracia y abusando del poder que esta les ha dado la destruyen sistemáticamente en base a una estructura de creencias arcaica.

La reforma de la ley del aborto es el último caballo de batalla que han puesto sobre la mesa. Habrá quien le quiera quitar importancia dentro de las filas progres, porque hay otras reformas más restrictivas para la democracia como la ley mordaza o la reforma educativa. Puede parecer que la reforma del aborto es una gota más en el vaso del recorte de derechos y de la polarización de la sociedad entre los que tienen y los que no, los que tienen dinero, derechos y permiso para vivir y los que no tienen nada más que sus manos, para trabajar y para empuñar las armas del cambio.

Pero no es una gota más y que parezca esto, que parezca que es una cosa de mujeres o de feministas es su mayor victoria. La reforma de la ley del aborto no es una cuestión de hombres contra mujeres, ni de creyentes contra ateos, es una cuestión de libertades y patriarcado, es una cuestión de dominación de los cuerpos de las mujeres por parte de los grupos de poder.

De esta reforma todo hace que se me atragante la tostada del desayuno, tener que demostrar fehacientemente que has sido violada para acogerte a este supuesto, culpabilizando así a la víctima. Que dos médicos externos evalúen si estas capacitada o no para decidir, que me obliguen a tener un hijo que no quiera o no pueda atender, que te ofrezcan la adopción como alternativa aunque te echen de la empresa solo por quedarte embarazada, que te llamen puta por tener una sexualidad libre y abierta y te señalen con el dedo haciéndote cargar con las consecuencias, que las mujeres maltratadas, agredidas, prostituidas, abusada, etc...estén obligadas a tener hijos que no desean aumentando sus situaciones de vulnerabilidad, como si fueran apestadas…pero lo que más miedo me da es el retorno de la interrupción del embarazo al código penal. Es decir, que la mitad de la población de este país es potencial delincuente (siempre que no tenga dinero para unas largas vacaciones a Londres…). Esto es un ataque frontal a los derechos de las mujeres que se esconde detrás de toda esta pueril normativa patriarcal y misógina.

Este año que termina lo hace con una nueva patada sobre nuestros vientres, una patada figurada y literal, patadas repartió la policía a diestra y siniestra tras la concentración convocada el viernes que los ministros pusieron la soga al cuello a la libertad de las mujeres en este país.

Patadas a nuestros vientres que nos da este gobierno desde que se aferro al poder y empezó a segregar por sexos en las escuelas, a dar por buenas o mejores las enseñanzas de la sección femenina, a recortar cada día las ayudas a la dependencia, al cuidado de niños y niñas, a los comedores, a las políticas de conciliación, a los apoyos para las víctimas de violencia machista.

Patadas cada día que alguno de ellos abre la boca para decir que las mujeres maltratadas se lo han buscado, que las violadas algo habrán echo, que las tratadas y prostituidas lo hacen por vicio, que ojalá nuestros novios nos aborten a ostias y no pasa nada….NADA? Sí que pasa, pasa que no vamos a dejar que esto siga pasando, porque la reforma de la ley del aborto, la reforma que no nos mete en casa, sino en la cárcel es lo último que vamos a consentir.

Estamos dispuestas, estamos dispuestos a decir que YA BASTA de ataques, que la paciencia se ha terminado, que la calle es nuestra y que el poder de la democracia es del pueblo no de ellos y que si este año termina con una patada en nuestros vientres;  en 2014 nos vamos a calzar nuestras botas y no nos volverán a pisotear!!

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