31 jul. 2011

CerraDo Por vaCacioneS


Parar;.. arrancar;.. rodar;.. despacio;.. parar de nuevo…carretera en el horizonte y cielo azul, impaciencia por llegar al destino;.. maletas en  el anden, última llamada; carreras hasta la puerta de embarque, prisas, nervios, billetes, gasolina, bañadores, niños, gritos, enfados y reconciliaciones…Llegada a destino, y en cada esquina, en cada roca, en cada cala una ilusión. Como cuando de niña metía las manos en busca de un sugus, sin mirar el color del papel. Una nueva sorpresa una nueva razón para disfrutar, para ser feliz con cada descubrimiento.

Es la oportunidad que nos damos no solo de descansar, sino de cerrarnos por vacaciones. Nos convertimos en esa persona inocente y espontánea que nos gustaría ser el resto del año, cuando interpretamos el papel de la seriedad y la formalidad, la adultez y la rutina. Nos escondemos o salimos tras la mascara del turista, del desconocido y mostramos la que seguramente es nuestra cara más autentica, la de la inocencia que descubre un sitio por primera vez, la de la curiosidad por probar un vino o el plato de la zona, la ilusionada por meter un pie en el mar con la precaución del inexperto, la de la sorpresa   por descubrir un festival una obra o una exposición que no se esperaba la simpatía por conocer gente en cada esquina, en cada bar, en cada tienda. Con la sensación de hacer las cosas por primera vez. Con todo lo que las primeras veces llevan en su interior. Es la actitud que nos hace sonreír cada mañana.

Cada día del resto, estamos abiertos, abiertos a la impostura, a la postura para que lo gris nos guie, a la desconfianza a la seriedad y la adultez, a lo predecible, al tedio..

No!! Cada día del resto también podemos estar cerrados por vacaciones.

Porque estar cerrados por vacaciones no es una época del año, es una actitud ante la vida... y por qué no vamos a estar cerrados por vacaciones también de 8 a 3, doce meses al año y sonreír cada mañana?…

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