13 abr. 2011

Para Ellas, Construyendo Socialismo, Construyendo Feminismo

 
Unas cuantas mujeres pueden marcar una diferencia, pueden marcar La diferencia. Las 13 rosas causaron consternación en los hombres y mujeres luchadores de su época y varias generaciones después continúan emocionando a luchadores de todo el mundo, Matilde landa, inolvidable sacrificio, Dolores continua arrastrando masas, sin mencionar las referencias internacionales…Mujeres luchadoras imposibles de olvidar, dignas de admirar. Pero en ocasiones olvidamos o escondemos a muchas otras, luchadoras incansables de la lucha feminista,  antifascista y anticapitalista. Mujeres que con una fuerte convicción y creencia en el socialismo en la libertad, la solidaridad y la igualdad. Especialmente la Igualdad, de todos los seres humanos pero también de ellas mismas y de todas las que vendrían y vendrán detrás.

La moral fascista y católica de la época que las toco vivir desde que los ideales republicanos que habían empezado a abrir el puño de acero que regia la vida pública y privada de las mujeres se vieran truncados y enterrados en profundas fosas por los perros rabiosos del fascismo; no hizo mella en sus convicciones y en su compromiso, pero si en la fuerza de la lucha feminista, tanto social como política, tanto de puertas a dentro como de puertas a fuera de sus casas y de los movimientos de resistencia. Los hombres de las organizaciones, los hombres de la izquierda, en general, han asumido a lo largo de la historia la lucha feminista subsidiaria de otras luchas y por supuesto nunca la han considerado necesidad de pensamiento y tranversalización dentro de las propias organizaciones, y nosotras a lo largo de nuestra historia de luchadoras hemos asumido y asimilado como propia esa creencia y esa manera de trabajar y evolucionar. Culpables unos y otras, se traduce en la masculinización, en ocasiones exacerbada, de las direcciones de las organizaciones de izquierdas, y por tanto de la retroalimentación de ese lastre en nuestro propio desarrollo colectivo. Es una contradicción que ha tenido y continua teniendo profundos debates que no voy a abordar aquí, pero que  hay que ser conscientes de que existen y que hay que continuar trabajando por superarlos definitivamente, con normalidad, corresponsabilidad e igualdad, para promocionar que hombre y mujer nuevas lleguen a poder realizarse, para lograr sociedades revolucionarias, igualitarias necesitamos organizaciones, frentes y movimientos que reflejen aquello que predican.

Volviendo a lo que se refiere este artículo, el homenaje a todas esas mujeres anónimas que construyeron una fuerte red de trabajo y solidaridad en la retaguardia de la lucha, que con su sacrificio y el cumplimiento de su papel tradicional hicieron posible que la batalla se siguiese, se siga dando, esas mujeres que siempre escondemos en las “cocinas” de nuestras “fiestas”, tras el escenario de los actos, las que son y fueron anónimas y las que lo fueron menos, a las que en ocasiones solo se recuerda cuando fallecen o enviudan, a las que nunca damos las gracias y de las que nos cuesta encontrar fotos para el recuerdo.

Esas mujeres ahora de pelo cano y arrugas en la frente que han construido y han luchado por la construcción de un mundo mejor, de un mundo sin capitalismo, sin esclavitud, y que en ocasiones la han sufrido doblemente, como trabajadoras y como mujeres, en una sociedad que las ha marginado hasta en los lugares más insospechados.

No voy a nombrar a ninguna porque tendría que nombrarlas a todas, gracias a ellas nosotras nos empoderarnos ahora, nosotras tenemos espacios de lucha, gracias a ellas nosotras tenemos conciencia revolucionaria, en lo público y en lo privado. No solo están o han estado en Madrid, están en todo el mundo, en todos los movimientos de liberación del Ser Humano, porque el Patriarcado como el Capitalismo es universal y el primero se sirve del segundo para mantenerse y alimentarse, pero se puede servir de cualquier sistema, por eso la lucha es más larga, más dura y más invisible. Por eso tenemos que hacerla visible y cada 8 de marzo, cada 14 de abril, cada 1º de mayo… y cada día tenemos que gritar y tenemos que luchar en las calles y en las casas porque la Revolución o es Feminista o no será.

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